DEPORTE EDUCATIVO

El deporte ocupa un lugar fundamental en el sistema educativo salesiano. El deporte es una actividad donde las edades de infancia y juventud se expresan con espontaneidad, donde se favorece un encuentro entre el joven y el adulto sin los marcos que necesariamente imponen otros momentos educativos como son el aula o el taller. Por ello es un momento privilegiado donde poder realizar el encuentro educativo personal que caracteriza el sistema preventivo de D.Bosco.


Los principales criterios y valores salesianos para la práctica de esta actividad que contribuye a la formación integral de la persona, vienen reflejados en La propuesta educativa-pastoral del deporte salesiano, a saber:

a.- Un deporte popular, alejado del elitismo, al que todos tienen derecho y posibilidad de acceder.

b.- Un deporte humanizador, que potencia las posibilidades del joven para ayudarle en su crecimiento físico, mental, ético y religioso, y no como un fin en si mismo. Privilegia, con el fomento del juego limpio, el ambiente de encuentro y la relación interpersonal.

c.- Un deporte preventivo, es decir, promueve la creación de hábitos de vida saludable. Acoge preferentemente a aquellos niños y jóvenes que se hallan en situaciones de riesgo, ya sea por la edad, por la zona en la que conviven, por la situación familiar, por el bajo nivel académico.

d.- Un deporte con dimensión lúdica, aporta la participación de todos, la ayuda, la cooperación y el respeto mutuo frente al rechazo y la discriminación ajena. Sin despreciar la competitividad en su justa medida, trata con equilibrio las situaciones de éxito y de fracaso en torno a los resultados e integra en los mismos objetivos a todos los miembros del grupo, incluso a los menos dotados.

e.- Un deporte integrado en un proyecto educativo amplio en el que intervienen un equipo de personas que miran a objetivos comunes. El Proyecto Educativo Deportivo de la Obra en la que se desarrolla la práctica deportiva es el marco de referencia y opta por el estilo específico de la animación y del sistema preventivo.

f.- Un deporte flexible, creativo y gradual, se adapta a las circunstancias personales y psicosociales de los participantes. Atiende a la teoría del entrenamiento y la evolución de las capacidades físicas. Respeta además los periodos vacacionales propios de la edad del deportista y de su necesidad de compartir su tiempo libre con familiares, amigos y con otras intervenciones educativas.

g.- Un deporte con clara dimensión pastoral. El binomio “educar evangelizando y evangelizar educando”, tiene también en el deporte educativo su aplicación. Para que esto sea posible, el animador deportivo (se refiere al monitor y al entrenador) facilita el desarrollo total de la persona, promueve el desarrollo de los recursos positivos que tienen los jóvenes deportistas, genera la propuesta de actitudes y valores auténticamente humanos, favorece una visión cristiana de la vida y está abierto a formarse en estilo salesiano. Estos valores específicos del deporte le hacen un campo de entrenamiento para la vida en sociedad. Un educador salesiano cree y vive la máxima de D.Bosco: «ayudar a los jóvenes a ser buenos cristianos y honrados ciudadanos».

h.- Un deporte estructurado y organizado, incluyendo en el proyecto educativo a todos los miembros implicados en el entorno educativo del deportista: animadores deportivos, colaboradores, deportistas, padres y tutores. Por ello, los responsables locales del deporte programan y evalúan; se relacionan con otras entidades deportivas, ya sean públicas o privadas; cuidan la idoneidad del espacio físico donde se desarrolla la actividad deportiva y garantizan la cobertura legal de cuantos intervienen en él, frente a posibles riesgos o accidentes inherentes a la misma actividad deportiva.